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Contaminación Lago Panguipulli

Columnas

Por senador Alfonso de Urresti.

La contaminación del lago Panguipulli es un hecho grave que no se puede aceptar y donde es preciso actuar con rigurosidad, tanto en la aplicación de las sanciones que correspondan, como también en la reparación del daño ambiental causado.

Recientemente en la Comisión de Medio Ambiente del Senado expusimos ante el Superintendente de Servicios Sanitarios Rolando Bruna, la necesidad de aumentar la fiscalización y exigir a la empresa Essal que adopte las medidas para evitar que se reiteren estos hechos que lamentablemente se repiten. Ya el año 2009 se informó sobre vertimientos de aguas servidas -mezclada con aguas lluvias- en el lago  y sobre la urgencia de proteger este importante recurso hídrico, tan necesario para la conservación de la biodiversidad y para la vida.

Según lo informado por la Superintendencia de Servicios Sanitarios, desde 2008 a la fecha se han aplicado seis procesos de sanción a ESSAL en Panguipulli (por $ 157 millones de pesos) y se ha requerido una serie de acciones a corto y mediano plazo para abordar este problema que se produce cuando se ve sobrepasada la infraestructura del alcantarillado.

Esto último es relevante de considerar, dado que tanto ésta como otras sanitarias debieran efectuar las inversiones que permitan ante el crecimiento de una ciudad, mantener su óptimo funcionamiento y evitar que se produzcan estos episodios de contaminación. Para ello, es preciso que también exista una planificación conjunta y ordenada para  lograr  un adecuado desarrollo urbano, evitando el colapso y con ello, la contaminación.Hoy la comunidad de Panguipulli exige el cuidado y protección de su lago, y en este sentido hemos respaldado las acciones del municipio, exigiendo  la máxima riguridad a las entidades fiscalizadoras, como también la investigación a la Superintendencia de Medio Ambiente para que evalúe la revocación de la Resolución de Calificación Ambiental.

Como región,  conocemos los daños que provoca la contaminación y lo ocurrido en el Santuario de la Naturaleza del río Cruces, donde la empresa celulosa Arauco fue sancionada a reparar el daño e indemnizar por daño ambiental, debe ser un ejemplo para evitar que ello vuelva a ocurrir.  En tal contexto, es necesario y urgente que se comprenda la necesidad de proteger nuestros recursos, en especial el agua. De allí que hemos impulsado en el congreso diversas leyes que buscan resaltar su valor, como la Reforma al Código de Aguas, donde esperamos que se reconozca como bien público y derecho humano.

Lo anterior es fundamental, dado que permitirá tomar mayor conciencia sobre la responsabilidad conjunta de cuidar nuestras fuentes de agua, y avanzar hacia un desarrollo sustentable que incluya su protección, adoptando con anterioridad las medidas que permitan reducir y mitigar los impactos en el medio ambiente.