- Tras los recientes casos graves registrados en la Región de Coquimbo, especialista advierte sobre los síntomas de una mordedura de araña de rincón y entrega recomendaciones para prevenir accidentes en el hogar.
Los recientes casos de mordeduras de araña de rincón registrados en la Región de Coquimbo, uno de ellos con consecuencias fatales, han vuelto a poner en alerta sobre los riesgos asociados a este arácnido. Aunque la mayoría de las mordeduras no provoca complicaciones graves, algunas pueden comprometer distintos órganos e incluso poner en riesgo la vida.
Con la llegada de las altas temperaturas, aumenta la actividad de la araña de rincón (Loxosceles laeta), una de las especies de mayor importancia médica en Chile. Habitualmente se esconde en lugares oscuros y poco transitados, como detrás de muebles, cuadros, dentro de clósets o entre la ropa, por lo que el contacto con las personas suele producirse de manera accidental.
¿Cómo reconocer una mordedura de araña de rincón?
Uno de los principales riesgos es que la mordedura puede pasar inadvertida inicialmente y que los síntomas aparezcan o se intensifiquen con el paso de las horas.
“La mordedura de la araña de rincón es muy dolorosa y su característica principal es que alrededor se dibuja una mancha con un borde de color grisáceo, mientras que al centro se ve de color violeta. Con los días, se va oscureciendo por necrosis”, explica el Dr. Luis Herrada, jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Universidad de los Andes.
La mordedura puede provocar un cuadro conocido como loxoscelismo, que se presenta principalmente de dos formas. La más frecuente es el loxoscelismo cutáneo, que afecta la piel y puede producir enrojecimiento, inflamación y, en algunos casos, necrosis del tejido.
Sin embargo, existe una manifestación menos frecuente, denominada loxoscelismo cutáneo-visceral, que puede comprometer seriamente la salud.
En estos casos, el veneno puede provocar la destrucción de los glóbulos rojos y generar complicaciones que afectan el funcionamiento de órganos como los riñones.
Entre las principales señales de alerta se encuentran la fiebre, las náuseas, los vómitos, los dolores musculares y la orina oscura. Estos síntomas pueden aparecer durante las primeras 12 a 24 horas posteriores a la mordedura.
“Una mordedura que inicialmente parece pequeña o poco importante puede evolucionar y provocar complicaciones graves, incluso comprometer órganos vitales. Por eso, ante la sospecha de una mordedura de araña de rincón, es fundamental acudir de inmediato a un servicio de urgencia y no esperar a que aparezcan síntomas graves”, advierte el Dr. Herrada.
¿Qué hacer ante una mordedura?
Actuar oportunamente es fundamental para recibir una evaluación médica adecuada y detectar posibles complicaciones.
Ante una mordedura sospechosa, se recomienda aplicar frío local sobre la zona afectada, utilizando hielo envuelto en un paño durante períodos intermitentes de no más de 15 minutos cada hora, y acudir de inmediato a un servicio de urgencia.
También es importante evitar prácticas que pueden agravar la lesión, como aplicar calor, realizar cortes sobre la piel o utilizar cremas y remedios caseros sin indicación médica.
Si es posible capturar la araña sin exponerse a una nueva mordedura, se recomienda guardarla en un recipiente cerrado y llevarla al centro asistencial, ya que su identificación puede contribuir a la evaluación médica.
Cinco medidas para prevenir mordeduras en el hogar
Aunque la araña de rincón puede encontrarse durante todo el año, su actividad aumenta durante los meses de primavera y verano. Por ello, adoptar algunas medidas sencillas puede ayudar a reducir el riesgo de contacto accidental:
- Sacudir la ropa y los zapatos: especialmente las prendas que han permanecido guardadas durante mucho tiempo.
- Revisar toallas y ropa de cama: sacudirlas antes de utilizarlas, particularmente en casas o cabañas que han estado cerradas.
- Separar camas y muebles de las paredes: para disminuir la posibilidad de contacto con arañas que se esconden en estos espacios.
- Mantener una limpieza frecuente: poniendo especial atención en clósets, bodegas, rincones oscuros y detrás de los muebles.
- Sellar grietas y ranuras: especialmente en puertas y ventanas, para reducir los lugares donde pueden refugiarse.
Estas precauciones cobran especial importancia al regresar a viviendas que han permanecido desocupadas durante períodos prolongados, como ocurre con las casas de veraneo.
Reconocer las señales de alerta y consultar oportunamente puede ser determinante para detectar complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.


