Lo que debía ser la consolidación de un sueño familiar se transformó en una pesadilla que culminó en llamas. La tarde de este lunes 14 de septiembre, un incendio estructural destruyó la techumbre y causó daños incalculables en la vivienda número 30 del pasaje Quebrada Onda, en Villa Los Ríos, Neltume. Sin embargo, para la familia de Gloria Maureira, el fuego no fue un accidente fortuito: fue el desenlace inminente de meses de advertencias ignoradas, graves fallas estructurales y una evidente desidia institucional.

Mientras la emergencia aún estaba en desarrollo, la Constructora Santa María intentó desviar la atención. Un representante de la empresa se comunicó telefónicamente con la afectada indicando sobre la emergencia e insinuando que el fuego provenía de su sistema de calefacción. La realidad que encontró Gloria al llegar fue tajante: «Imposible, porque al salir la combustión estaba apagada». Las llamas venían directamente de la gatera.
«Me percaté que venía del entretecho e inmediatamente se me vino a la mente el tema eléctrico, que había avisado el 10 de julio», relata.
La verdadera causa: Cables sulfurados y humedad extrema
El siniestro de este lunes es apenas la «guinda de la torta» de un calvario habitacional. En julio, Gloria ya había alertado formalmente sobre problemas eléctricos que quemaron simultáneamente sus electrodomésticos, pero la revisión de la empresa fue meramente visual y exterior.
Horas después del incendio, la revisión técnica confirmó los peores temores sobre el origen del fuego en el entretecho. «El origen no fue un cortocircuito. Lo que pasó es que como los cables estaban tan sulfurados, pasaba la corriente en banda y fue tanta la corriente que pasó por medio del cable y la humedad, que se originó el incendio», detalló Gloria Maureira.
Hormigón de arena y maltrato
El riesgo eléctrico se sumó a una vivienda que, a meses de su entrega, se caía a pedazos. Informes técnicos del 21 de agosto revelaron hallazgos estructurales inaceptables en la construcción del Comité Nueva Esperanza: tras extraer testigos del radier, se comprobó que el hormigón presentaba una gran porosidad, se desgranaba fácilmente y, lo más grave, no contaba con la capa de ripio o grava reglamentaria. En su lugar, el cimiento se asentó sobre tierra y material tipo bolón.
La orden técnica fue la demolición y reposición completa del radier en los tres dormitorios, trabajos que aún no comenzaban. Esta situación obligó a la familia a pernoctar durante meses hacinados en el living, expuestos a la humedad y los hongos.
Cuando exigieron respuestas, el trato fue denigrante. «Teníamos que aprender a vivir en una casa… de forma muy burlesca. Yo desde que tengo conocimiento, yo sé que todos mis vecinos acá, todos hemos habitado en una casa»., recuerda la afectada, revelando la falta de empatía hacia los vecinos.
Un abandono institucional total
Lo más grave es que esta tragedia era evitable. Las alertas y evidencias de las fallas constructivas pasaron por todas las entidades que debían fiscalizar, pero el silencio fue la única respuesta.
«Aquí hubieron dos empresas, la primera quebró, pero la empresa Santa María recibió estas casas, o sea recibió por confianza… hubo un hito, una egis, el depto de obras del municipio, o sea pasaron muchos filtros y nadie se dio cuenta», cuestiona la propietaria.
El desamparo fue absoluto al agotar todas las instancias: «Informé al ITO, informé a la EGIS, informé al SERVIU, se le envió el mismo correo al SEREMI y también al municipio, al Departamento de Obras y al Alcalde. Todos ellos fueron advertidos de la situación y nadie hizo nada».
La alerta que salpica al proyecto «Cumbres 2»
La negligencia evidenciada en Villa Los Ríos no solo afecta a esta familia en Neltume, sino que enciende las alarmas en toda la comuna. La responsable de estas obras, la Constructora Santa María, es la misma entidad a cargo del emblemático y cuestionado proyecto habitacional «Cumbres 2» en Panguipulli, que contempla la construcción de viviendas para cientos de familias en el radio urbano de la ciudad.
Como ya advirtió un reportaje previo de nuestro medio, el historial de «esperanzas y decepciones» y promesas en torno a Cumbres 2 cobra hoy una relevancia escalofriante. Si una casa entregada hace pocos meses presenta cimientos sobre tierra y termina envuelta en llamas por fallas eléctricas advertidas con antelación, la pregunta es inevitable: ¿Qué garantías de seguridad, calidad y fiscalización real tienen las familias que hoy confían el sueño de su casa propia a esta misma constructora y a las mismas instituciones?
Hoy, mientras las autoridades guardan silencio y esperan informes, una familia de Neltume debe arrendar un espacio tras perder hasta sus camas. Un desastre material y emocional que expone una cadena de inoperancia que, con una fiscalización rigurosa, nunca debió ocurrir.






