Ayer, a eso de las 14:00 horas, el corazón de Israel Orellana Pino dejó de latir mientras recibía atención médica en el Cesfam de Panguipulli. Un hombre de gran trayectoria, tanto profesional como personal, Orellana Pino fue un servidor público por muchos años contribuyendo en la comunidad, reconocido por su dedicación al trabajo en Vialidad y su amor incondicional por el Club Deportivo Panguipulli, del cual fue ferviente dirigente hace algunos años.
Nacido en 1934 en los bordes de la precordillera entre Curacautín y Lonquimay, Israel fue el segundo de tres hermanos. En 1970, se trasladó a Panguipulli, donde ejerció su labor como conductor de camión en la Dirección de Vialidad. Tras su jubilación, canalizó su energía y entusiasmo hacia el deporte local, dedicándose al club que tanto amó y disfrutando de sus pasatiempos con sus amigos en el tejo.
Israel no solo fue un trabajador incansable, sino también un ser humano generoso y solidario. Casado con Irene Cofre Mella, con quien tuvo cuatro hijos, Israel deja un legado familiar significativo que incluye siete nietos y cuatro bisnietas. Su entrega y cariño hacia los seres queridos lo convirtieron en un amigo incondicional, siempre dispuesto a ayudar a quienes lo necesitaban.
“Se fue para encontrarse con su amada esposa, quien falleció el año antepasado”, expresó Javier, uno de sus nietos, reflejando el profundo amor que unió a la pareja a lo largo de los años.
El velorio de Israel Orellana Pino se está llevando a cabo en la capilla San José Obrero, situada en calle Ramón Freire, a un costado del recinto de Vialidad en Panguipulli, donde amigos, familiares y miembros de la comunidad se reúnen para rendir homenaje a su memoria y compartir recuerdos imborrables, su funeral se comunicará oportunamente.


