El emprendedor y deportista paralímpico, reconocido mundialmente por su innovación en movilidad, abrió la transmisión revelando su desafío más grande y hermoso hasta la fecha: el camino hacia la paternidad tras años de lucha.
La Teletón 2025 dio inicio a sus 27 horas de amor con una historia que encarna el espíritu de la cruzada: la de Víctor Saiz. Si bien muchos conocen a Víctor como el exitoso emprendedor detrás de Trum Handcycles o como un destacado deportista paralímpico, el primer capítulo de esta edición, titulado «Víctor Saiz – Hoy me toca ser papá», mostró su faceta más íntima y humana.
Oriundo de Temuco, la vida de Víctor cambió drásticamente a los 18 años tras un accidente automovilístico que le provocó una lesión medular. Sin embargo, lejos de detenerse, transformó la adversidad en un motor de innovación. Estudió diseño industrial y creó bicicletas de tracción manual adaptables a sillas de ruedas, un invento que le valió el premio al Mejor Emprendedor Latinoamericano en 2016 y que hoy devuelve la autonomía a miles de personas.
De Panguipulli al sueño de la familia
El reportaje emitido profundizó en una etapa clave de su vida en el sur de Chile. Víctor vivió en Panguipulli, donde su conexión con la naturaleza fue vital para su rehabilitación emocional. Las imágenes de Víctor mostraron a un hombre que, impulsado por su deseo de independencia, no conoció límites geográficos ni físicos.
Sin embargo, esta tercera aparición de Víctor en el programa Teletón tuvo un matiz diferente. Más allá de sus logros deportivos en rugby, tenis y tiro con arco, o de sus iniciativas de inclusión en Temuco, la historia se centró en el fruto del amor.
Víctor relató cómo encontró el amor haciendo voluntariado, un camino que lo llevó a enfrentar junto a su pareja el desafío de la infertilidad. Tras años de intentos in vitro y una resiliencia inquebrantable, Víctor cumplió el sueño de su vida: convertirse en padre.
Un legado de comunidad
Su testimonio en la Teletón 2025 no solo buscó inspirar a través del emprendimiento, sino demostrar lo que el cariño y la comunidad pueden construir. «Hoy me toca ser papá» no es solo un título, es la culminación de una vida marcada por la superación, donde la silla de ruedas dejó de ser un obstáculo para convertirse en una herramienta de libertad.





